El mal tiene su origen en el apego.
El mal tiene su origen en el apego.
¿Qué tan importante es comunicarse con uno mismo?
Te comunicas mejor con quien conoces mejor, con quien estableces una mejor confianza, a quien no le tienes miedo. Muchas personas tienen miedo de sí mismas, en función de eso huyen de sí mismas, se convierten en los eternos adolescentes, los que no se comprometen con nada ni con nadie.
Adicción, así como le define el diccionario de la real academia española, es la dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico, o bien, la afición extrema a alguien o algo. La palabra adicto, nos indica su etimología, proviene del latín addictus, que significa “apegado o adherido a una persona, una opinión; y en su concepción, desde la ley romana, significa sumisión a un dueño o amo. —En muchos casos, ese amo o dueño, puede ser una idea, un partido político, un político, el alcohol, la cocaína, cannabis, los tranquilizantes y más.
Todo esto genera una dependencia que drena nuestra energía, nos pierde, nos aleja de nuestra verdadera experiencia de libertad, porque ya no somos, dependemos, hay una confusión de identidades. Ante tal asunto, aprendí bajo la filosofía de Louise Hay, que la causa probable, indica, es huir de uno mismo, el temor, no saber cómo amarse a sí mismo. Es decir, hay una causa de culpabilidad ontológica, no se perdona la persona, en consecuencia, no se ama ni puede amar a nadie más. La filosofía nos indica que hay que descubrir lo maravilloso de nuestra existencia, y adentrarnos en la experiencia de sabernos amados, poder amarnos a nosotros mismos y así disfrutar la vida. El propio Buda, a través de la observación indicó que el origen de todos nuestros males radica en el apego, ignorancia. El apego es no saber quiénes somos, desconocemos por completo nuestra propia identidad usando paliativos para este sufrimiento con otras cosas a las cuales le conferimos parte de la identidad de nuestro ser. Buscamos la libertad.
Si no sabes quién eres, buscas ser a través de los apegos, a través de tener una pareja, casa, autos, posición socio económica, y si lo pierdes, si pierdes algo de eso caes en el sufrimiento total. Lo mismo pasa con las ideas, los apegos a una ideología o a un partido político, y más.
La adicción puede traducirse como “sin palabras” o “sin dicción”—y es la falta de comunicación. Y hemos dicho, el fundamento de una falta de perdón a uno mismo y de poder amarse a uno mismo. La a-dicción, sin dicción, es la falta de expresión, aquel que no puede expresarse, aquel que falta de recursos para poder tener una comunicación adecuada. Porque no hay resonancia con uno mismo, hay desconocimiento de uno, es una crisis que indica, indudablemente, el momento de conocerse, de aceptarse, de amarse.
Erick Xavier Huerta S.
Erick Xavier Huerta
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