MIEDO




MIEDO


Por miedo al fracaso, la gente no se anima a emprender.

Por miedo al fracaso, la gente no se atreve.

Por miedo al fracaso, muchos no experimentan la valentía, la fe.


¿Qué sucedería si el fracaso no existiera?

¿Cuántas cosas podríamos hacer si el fracaso no fuera un impedimento?

Pero el fracaso tiene mucho que ver con tratar de cumplir la expectativa de algo, de alguien; hay un signo ahí llamando la atención, de anular la propia identidad en torno a la identidad que se busca cumplir de otra cosa, como la de la cultura social, la imagen del éxito, la imagen de algo que no somos nosotros que nos han inculcado desde la educación en escuela, familia y sociedad.

Los errores nos ayudan a rectificar en las decisiones, en nuestros criterios, a esculpir nuestro ser, a corregir malos trazos en el sendero que vamos construyendo, recorriendo para desarrollar nuestro ser. Un error es natural cuando hacemos algo por primera vez. No hay nada de malo en equivocarse.

Lamentablemente nuestra sociedad se ha edificado en la represión, el castigo, y el juicio. No se perdona, no se es flexible. No hay tolerancia.

Debemos comprender que equivocarnos es parte de nuestro desarrollo, pero hay que saber perdonarnos, y perdonar. El fracaso nos da la posibilidad de enmendar y de corregir, de rectificar, de volver a intentar ahora con mayor claridad nuestras acciones en torno a nuestros objetivos. Un error nos da de retorno la capacidad de reflexión y así ampliar nuestro criterio y discernimiento.

No debe haber miedo.

El fracaso es miedo. 

Nada está en contra de uno, al contrario, todo lo que ocurre siempre ocurre en concordancia con nuestro nivel de conciencia, y lo que busca la conciencia es expandirse, crecer, desarrollarse, despertar.

Ser responsable es saber cómo lidiar con los errores, saber perdonarse, no solaparse, pero sí perdonar y hacerse cargo del error, no cometerlo más.

Jesús de Nazareth dijo: «el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra»

Y es que pecado, es una palabra que traducida desde el griego antiguo, significa literalmente no dar en el blanco, errar en el blanco, como el arquero que no clava la flecha en la diana.

Enfaticemos, «la responsabilidad de un líder es definir la realidad». Abordar la realidad requiere aceptación, y vivir sin miedo, eso si buscamos ser creativos para generar más desarrollo propio y para nuestros semejantes. En esto consiste el desafío, saber que nos equivocaremos, pero que eso forma parte de nuestro aprendizaje.

El temor al fracaso es el comienzo del fin.

Al principio de todo, todos nos hemos equivocado pero cuanto más aprendemos, mayor confianza adquirimos y menos miedo tenemos. Cuando tenemos experiencia, tenemos conocimiento. 

El camino y cada fracaso enseña al éxito, a los logros, humildad.

No todo el tiempo tenemos éxitos, ni todo el tiempo tenemos fracasos. No todo el tiempo tenemos salud, ni todo el tiempo estamos enfermos. Buscamos el equilibrio, el arte de vivir en equilibrio. Buscamos la integridad, porque no todo el tiempo estamos perdiendo, pero sí todo el tiempo estamos ganando un tremendo aprendizaje sobre cómo transitar el camino de la virtud.

Lo difícil de la vida es nuestro mayor maestro.

Por eso nos preparamos, para llegar ante las crisis con una mejor conciencia. 

Por eso aprendemos de libros, de experiencias de vidas, para saber bajo las demás experiencias qué se hizo bien en determinada situación. Vamos aprendiendo, no solos, sino como colectivos pertenecientes al legado a la herencia de una historia cultural. 

Aprendemos porque hemos fallado.

Jesús de Nazareth dijo «anda, y en adelante no peques más».

Podemos aprender de nuestros errores, y no seguir cometiendo los mismos en adelante; eso significa comprender en conciencia. 

En la cultura tibetana, la fortuna de nuestros amigos resultan una bendición

En la cultura tibetana se admira al hombre que abandona su ego, no al que triunfa sobre los demás en cualquier campo de la vida.

En la cultura tibetana, los enemigos resultan ser considerados los mejores maestros para ayudar a desarrollar paciencia y compasión. 

Son las perspectivas de los hombres y su cultura lo que configura una actitud frente a cada temática y situación que se presenta en la existencia. 

No tengamos miedo.

ERICK XAVIER HUERTA


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