Restablecer el tejido social
Restablecer el tejido social
El organismo tiene la facultad de reestructurarse así mismo, y a pesar del fin, siempre hay renacimiento, reconciliación, regeneración, un nuevo comienzo. Aún tenemos vida. Aún es posible lograr regenerar el tejido social. Queremos limpiar el mundo, buscamos mecanismos para poder sanar el mundo, arreglarlo, llenarlo de lucidez, pero parece no haber forma, o al tanto, pareciera que es imposible.
Sin embargo, es posible.
La humanidad es una masa, vista, percibida, atendida, por cada uno de nosotros. Tiene pleno sentido su existencia, y se desarrolla, y es dinámica en su transformación a partir de la cosmovisión singular de cada uno de nosotros. Anularla de pronto, es un acto de violencia, no querer saber de ella, es un acto de violencia. Porque la sociedad está permitiendo que yo refleje lo que soy, lo que puedo, lo que quiero.
¿La sociedad es una oportunidad de salvación, o un castigo, una perdición? Yo confiero el pleno sentido de ese significado y en consecuencia estoy padeciendo lo que ello implica en mi escenario interno de conciencia, donde existe lo verdaderamente real.
La vida cambia en concordancia con el nivel de conciencia de cada persona. Salvar a una persona, es salvar al mundo, es salvar a la humanidad entera. Desarrollar la conciencia de una persona, es desarrollar la conciencia completa de la especie humana. Alguien que crece, es una humanidad mejor, y ayudará invariablemente, inevitablemente a los demás, a que encuentren una ruta de salida, para poder mejorar. Por eso es tan importante cada uno de los actos que hacemos con cada una de las personas de la humanidad. No hay hechos intrascendentes, no hay hechos pequeños, no hay situaciones insignificantes, no hay nada insignificante.
Muchas personas están peleadas con el mundo, porque de pronto su cosmovisión ha sido configurada justamente por una tradición educativa y cultural sumamente enferma, basada en la cultura del sufrimiento, y no hay oportunidad de ser feliz, a expensas de unas cuantas satisfacciones que se puedan conseguir momentáneamente, aludiendo que eso significa ser feliz. Pero se puede ser feliz plenamente, en todo momento, aquí y ahora, para siempre. Porque somos más que materia orgánica, somos una conciencia auto reflexiva, que entraña la comprensión de que sabemos que estamos existiendo y experimentando esta existencia, y que los significados que vamos creando en nuestra mente producen una serie de impactos tremendos en nuestras emociones, y nuestros sentimientos, en nuestro nivel de aportación en servicio a la vida de los demás.
Para fundamentalmente restablecer el tejido social en el mundo de las urbes, en el mundo capitalista, en el mundo moderno, en el mundo de la nueva sociedad del mundo, donde todos conviven vertiginosamente en un globo interconectado, padeciendo las noticias del mundo al minuto, padeciendo las mismas vivencias que todos al mismo tiempo, en los mismos instantes, la información corre despavoridamente.
Tenemos que comprender que la sociedad es creada, sustentada por cada individuo. Tenemos que regresar ahí, porque de uno, un solo corazón, dimanan todas las acciones, las construcciones del vínculo con el universo-mundo.
Un buen convivir es posible cuando un ser humano está consciente, despierto, atento a cada una de sus acciones y respuestas frente al principio de realidad; pues será cada uno, una experiencia entre personas, entre comunidad relacionando con el entorno y dando plenamente sentido a esa vida, eso es el tejido social, constituido en esos vínculos de relación interpersonales desde uno consigo mismo, hasta la pareja, la familia y la sociedad. Y sólo se puede consolidar el tejido social a través de las fuentes de amor, de respeto, confianza y apoyo.
Es posible.
Erick Xavier Huerta
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