¿Qué realidades nos duelen?
¿Qué realidades nos duelen?
¿Qué realidades nos duelen? Hay realidades que requieren primero subsanar necesidades materiales; sin embargo, cuando la realidad material está al alcance, comienzan a surgir nuevas necesidades que dan parte a ir en busca de nuevas realidades, unas que consigan la plenitud de sentido. Pero paradójicamente, irónicamente, la necesidad primaria siempre estriba en el desarrollo de conciencia.
Las clases sociales, la necesidad de aprobación y reconocimiento, el sentido de pertenencia, la búsqueda de la identidad y de la plenitud marcan a seres humanos en el esquema de vida occidental hoy día. Ya no es suficiente tener agua, alimento, comida, dinero, poder, sensaciones. Falta plenitud. ¿Dónde se encuentra la plenitud? ¿Cómo se encuentra la plenitud? ¿Qué pasa? Personas aún cuando han conseguido pareja, no sienten plenitud, sienten que algo les falta. Personas aún cuando han conseguido familia, no sienten plenitud, y surge la violencia, violencia que contamina a toda la humanidad entera. Personas, aún que han conseguido el empleo que querían, no sienten plenitud.
El contagio de la violencia es preocupante hoy en día, y un servicio fundamental que se puede trabajar y poner a disposición de la sociedad es la ayuda para que la persona logre conocerse así misma y reconciliarse en consecuencia, con todos los vínculos que conforman su proyecto de vida.
Hay distintas realidades, distintas necesidades, distintos conflictos, pero todas se están proyectando aquí y ahora con una verdad absoluta: «quien no está dando amor, lo está pidiendo». ¿Cuánto amor pide el planeta? ¿Cuánto amor piden los seres queridos? ¿Cuánto amor piden los amigos, los vecinos, los familiares, los hermanos, los amigos? Pero, ¿Somos capaces de amar? ¿Qué es dar amor? ¿Cómo dar amor? Nadie puede dar lo que no tiene.
Las acciones burocráticas del gobierno han estado encaminadas a combatir la realidad material de la pobreza, para así subsanar el funcionamiento social; sin embargo, las carencias en la salud emocional de las personas ha quedado en una verdadera crisis que repercute en el funcionamiento social y que sigue agravando la crisis, aumentando. Las personas tienen conflictos en la comunicación de los vínculos que han construido consigo mismos, y en consecuencia con todas las temáticas fundamentales que sustentan su proyecto de vida, tal como es su salud, tal como es su vida familiar, su vida social, y su vocación y trabajo.
Hoy, la incertidumbre ha potenciado la crisis que vive cada uno de los individuos en la humanidad. La corresponsabilidad no solo entraña en solventar necesidades materiales, sino las de la psique humana, porque es ahí donde se vive realmente la experiencia del sentido que cada ser humano construye, pero que ha construido de acuerdo a su tradición cultural, moda y educación, una educación que vuelca a los seres humanos hacia fuera, hasta darse cuenta que hay que retomar el camino hacia dentro. Vocación, recordemos, proviene del latín «vocatio» que significa llamado interno.
No importa qué tanta discrepancia hay, tanto ricos y pobres sufren crisis de sentido de pertenencia, de desamparo, y de identidad, no saber quiénes son. Ambos polos, disonantes,
convergen en exclamar que fundamentalmente hay una búsqueda por conocerse así mismos.
Podemos ser la semilla de algo nuevo, desde nuestra vocación de servicio, ser un motor de cambio político y social.
Erick Xavier Huerta
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